Cultura

Tradiciones Folklóricas y Culturales

Reyes Magos (6 de enero): es la principal fiesta de Macaracas. Se caracteriza por el Drama de los Reyes Magos, el cual tiene lugar en la plaza principal del pueblo. Este acto es una de las pocas muestras de teatro popular tradicional en Panamá. La celebración de Macaracas es una de las más antiguas, ya que tiene aproximadamente dos siglos de celebrarse. En este drama participan personas del pueblo, sobre todo jóvenes.

El drama forma parte de lo que se conoce como el Encuentro Folklórico del Canajagua, un festival folklórico que en sus años cumbres estuvo a la par del Festival Nacional de la Mejorana y del Festival Nacional del Manito Ocueño.

El 12 de septiembre se celebra la fundación del distrito santeño de Macaracas. Para conmemorar esa gran ocasión, todos los años tienen lugar diversas actividades cívicas y festivas. Este año estuvimos en dicha región y pudimos presenciar el tradicional desfile de carretas. Mucha gente de pueblos vecinos tales como Bahía Honda, Bajos de Güera, Llano de Piedra, El Cedro, Llano Largo, El Mogollón, Chupá. La Mesa, Las Palmas, Botoncillos, Corozal, Espino Amarillo, Bombacho y Quema, participan de esta celebración.

Entre otras fiestas que se celebran en esta región esta las fiestas patronales de San Juan Bautista el día 24 de junio y la fiesta de Santa Rosa de Lima en Llano de Piedra el día 30 de agosto; en cada una de estas y otras celebraciones es típico de observar en los macaraqueños el grito, la saloma, tamborito, los bailes típicos, la Cantadera, juego de toro, la hierra, la junta de embarra, etc.

LA GASTRONOMÍA DE MACARACAS

Rico Sancocho de gallina, con ñame, yuca, otoe y mucho cilantro Pastelitos de maíz nuevo, también llamados torrejitas o buñuelos. Lechona exquisita carne de puerco. La changa o tortilla asada que es de maíz nuevo. El seren que es crema de maíz nuevo con chorizo de puerco o camarones. Chicharrones y bollo de mantequilla o de maíz nuevo.

Encuentro Folklórico del Canajagua y Fiesta de Reyes

El encuentro Folklórico de Canajagua y Fiesta de Reyes es una festividad folklórica de gran trayectoria que se celebra en Macaracas. Nació bajo la idea del Señor Rodrigo Correa en el año 1971, y durante 19 años consecutivos se llevó a cabo. Hubo un receso de 15 años, debido al factor económico, pero en el año 2007, la comunidad de Macaracas volvió a organizarse para la realizar la versión número XX. El encuentro se realiza de una forma natural en el que el visitante puede participar de las actividades, como en el caso de la Junta de Cortar Arroz, que se realizó por primera vez en 2008, gracias a la colaboración del maestro José Martínez quien esperó la fecha para cortar su cosecha. Entre las actividades tradicionales realizadas podemos mencionar la Junta de Cortar Arroz, la Noche de los violines, la Junta de Embarra, el Desfile de Carretas, concursos de indumentaria, artesanías, décimas y otros saberes tradicionales, y también el Drama de los Reyes Magos. El aspecto que han querido resaltar los macaraqueños es el baile de los violines, que se realiza el 6 de enero, luego del Drama de los Reyes Magos. Según relatos de los abuelos, desde los años 1800 hasta finales de 1940 en Macaracas amenizaban estos bailes con músicos muy populares, tales como : Colaco Cortés, Antonio Toñito Sáez, Abraham Vergara, Clímaco Batista, Francisco «Chico_Purio», Ramírez Sacramento Córdoba, Benigno Villareal, Alfonso Molina y Rogelio «Gelo» Córdoba, el creador de la pieza El Mogollón. En este evento participan aquellos folcloristas y artesanos que tratan de conservar las tradiciones, así como promover las costumbres del interiorano, ya que si se logra que el panameño se sienta orgulloso de su país, se fortalece la identidad nacional

La Pollera Panameña
Es el traje típico de la mujer panameña que está compuesto de dos piezas separadas que consisten en una camisa y un pollerón confeccionados con tela fina.

La Camisa : está formada, en su parte interior, por un armazón básico revestido de un tapabalazo y las mangas. En el exterior, por la boca de la camisa adornada con trencillas y dos arandelas, una superior y otra inferior levemente recogidas y trabajadas con labores variadas, trencillas y encajes. El Pollerón : está compuesto de tres pìezas: una pretina, el cuerpo y el susto de la pollera. Estas van trabajadas sobre tela blanca o estampadas con diferentes puntadas y enriquecidas con trencillas y encajes.

En la pollera como elemento tipificados, ha llamado poderosamente la atención: el arduo y delicado trabajo hecho a mano; el tradicional armazón básico, y el vistoso colorido de sus labores plasmadas sobre los finos lienzos con artística simetría. Es en el campo de lo folklórico, donde lo típico del vestido en las diferentes regiones del mundo encuentra sus últimos reductos. Es oportuno mencionar que en la Península de Azuero que queda al sur del istmo y comprende las provincias de Herrera, Los Santos y parte de Veraguas, es la región donde este vestido ha tenido mayor uso, conservación y vigencia. Es en la provincia de Los Santos, especialmente en los Distritos de Guararé y Las Tablas, donde han permanecido la mayor cantidad de artesanos que con su trabajo han logrado mantener las tradiciones populares que conforman las estructuras ornamentales de este traje nacional. Nos ofrecen estas evidencias los valiosos ejemplares de polleras antiguas que tienen labores hechas de hilos teñidos con orina de caracoles, tintes vegetales o extraídos de otras telas (hilacheros), que podemos apreciar en el museo Manuel Fernando Zárate de Guararé y en la colección particular «Un Siglo de la Pollera Panameña» del folklorólogo Edgardo A. De León Madariaga. Estos ejemplares fueron confeccionados en Las Tablas, ciudad de la provincia de Los Santos, desde los años 1876 hasta 1900, y nos asegura que la Pollera Santeña ya se usaba en su confección total, según el patrón actual, en las regiones donde las tradiciones nacionales han persistido y se mantienen con mayor vigor.
En la pollera como elemento tipificados, ha llamado poderosamente la atención: el arduo y delicado trabajo hecho a mano; el tradicional armazón básico, y el vistoso colorido de sus labores plasmadas sobre los finos lienzos con artística simetría. Es en el campo de lo folklórico, donde lo típico del vestido en las diferentes regiones del mundo encuentra sus últimos reductos. Es oportuno mencionar que en la Península de Azuero que queda al sur del istmo y comprende las provincias de Herrera, Los Santos y parte de Veraguas, es la región donde este vestido ha tenido mayor uso, conservación y vigencia. Es en la provincia de Los Santos, especialmente en los Distritos de Guararé y Las Tablas, donde han permanecido la mayor cantidad de artesanos que con su trabajo han logrado mantener las tradiciones populares que conforman las estructuras ornamentales de este traje nacional. Nos ofrecen estas evidencias los valiosos ejemplares de polleras antiguas que tienen labores hechas de hilos teñidos con orina de caracoles, tintes vegetales o extraídos de otras telas (hilacheros), que podemos apreciar en el museo Manuel Fernando Zárate de Guararé y en la colección particular «Un Siglo de la Pollera Panameña» del folklorólogo Edgardo A. De León Madariaga. Estos ejemplares fueron confeccionados en Las Tablas, ciudad de la provincia de Los Santos, desde los años 1876 hasta 1900, y nos asegura que la Pollera Santeña ya se usaba en su confección total, según el patrón actual, en las regiones donde las tradiciones nacionales han persistido y se mantienen con mayor vigor.

Los primeros indicios históricos del pueblo de Macaracas aparecen, según la relación del Obispo Fray Francisco de los Ríos y Almengol, cuando éste hace una visita a su diócesis en 1775, fue en este año, durante el período del Obispo de los Ríos, cuando se comenzó a tomar providencias para formalizar las poblaciones de los sitios de Macaracas y Playa de Chirú. Al realizarse la independencia de Panamá de España en 1821, el Istmo de Panamá estaba dividido en dos provincias: Veraguas y Panamá. La comarca de Azuero correspondía inicialmente a la provincia de Panamá. El distrito parroquial de Macaracas, pasó al territorio de la provincia de Veraguas por muy poco tiempo. Al crearse la provincia de Herrera, el distrito de Macaracas, pasó a formar parte de esta provincia por un corto período. Luego, es devuelta a la provincia de Los Santos, a cambio del distrito de Chitré. La Ley del 12 de septiembre de 1855, del Estado Federal de Panamá en su artículo II dice: «Erígence en distrito las poblaciones que enseguida se expresa: en el departamento de Herrera, los pueblos de Los Pozos, Macaracas, Las Minas, Ocú, Parita y Santa María» Entre los años de 1757 y 1780 se fundó Los Leales, que se constituyó en la primera población de Macaracas, ubicado entre los ríos La Villa y Estivaná. Desde su fundación, el lugar fue visitado por extranjeros, quienes al llegar a esta nueva tierra trajeron sus tradiciones. Entre ellas destacó la dramatización de Reyes, que actualmente se desarrolla en la plaza de Macaracas.
La evidencia escrita del origen del nombre «Macaracas» es escasa. Predomina la leyenda de que era el nombre de un cacique indígena de la época de la conquista. Las tropas españolas al mando del capitán Gaspar de Espinoza, cuando incursionaron por primera vez en 1516 en la península de Azuero, en busca de tesoros que el cacique Paris había escondido en Cerro Quema, tienen contacto en la Ermita, actualmente conocida como Los Leales; con un pequeño grupo originario cuyo líder era el cacique «Macaracá». En idioma Ngobe Ma-Kä-Raka significa «Tu nombre no me simpatiza» (de «ma kä» = tu nombre, «raka» = no me simpatiza). De allí, la hipótesis que señala que el nombre se debe a una mala interpretación del ngobe.